9 Junio 2009
Nutricion y emociones personales

Desde que somo bebés, amor y nutrición están intrínsecamente unidos a través de la lactancia. Se podría decir que la palabra mamar es una síntesis entre “mamar” y “amar”. Así, cuando las necesidades afectivas no están cubiertas, las calorías pueden ser un sustitutivo simbólico de la falta de “calor”, es decir, de amor. En la medida en que seamos conscientes de que esa necesidad de llenarnos tiene un origen afectivo, la relación con la comida puede ser más manejable.
Comer en exceso y engordar puede ser también una forma inconsciente de dejar de ser atractiva y eludir el contacto físico. Les ocurre a mujeres que mantienen relaciones de pareja que en el fondo no son satisfactorias, para alejar físicamente a la pareja. También cuando ha habido abusos, o cuando se tiene miedo a la propia libido.
Hay actitudes que, por la ansiedad que generan, también propician problemas con la línea, como la seguridad y la necesidad de aprobación, proyectar en los demás la propia autoestima, basar la capacidad de atracción exclusivamente en lo físico. Nutrir la propia autoestima amándose a uno mismo es en sí un tratamiento de belleza.
Lo que uno mismo piensa del propio cuerpo tiene una gran influencia. Si pensamos que es inadecuado y lo rechazamos, la inseguridad que generará ese rechazo puede llevarnos a castigarnos haciendo precisamente lo que más culpable nos puede hacer sentir: comer en exceso. Cualquier disciplina que queramos realizar para estar en mejor forma tendrá una mayor efectividad si partimos de la idea de que el cuerpo es inteligente y poderoso y lo tratamos con amabilidad, que si de antemano lo consideramos defectuoso y lo rechazamos.










